Glamour de suburbio

Aparcado cerca del terror suburbial contiguo a Hollywood Boulevard.

In the suburbs I,
I learned to
Drive
And you told me we’d never survive…
Grab your mother’s keys we’re leavin’

Descanso en la barbería

Sabéis que me chiflan las peluquerías, ¡pero me gustan aún más si sus barberos emplean los minutos de ocio en jugar al dominó en la puerta!

Lunes de… New Yorker

Perdón por esta última semana de vacío, he estado fuera, pero llego con buen material sibarita de California. En los próximos siete días, prometo ración doble.

Agradezco también a esos dulces chivatos que desde la competencia se confiesan lectores. Gracias. Porque en este pequeño gremio, cada día más sectario y ombliguista, donde todo parece oler a cerrado, se agradece uno de estos codazos condescendientes.

Y más en días como hoy. Más, en los momentos bajos, en los que cuando te apetece tirar la toalla… te descubres a ti mismo escribiendo otro post a horas intempestivas y ojeando furtivamente a la competencia. Dando codazos (positivos, pero de envidia) y con ganas de esforzarte un poco más mañana. En fin, qué profesión, no sabría qué demonios hacer fuera de su resguardo.

Bueno, manos a la obra:

Cocktail: New Yorker.

4 cl de Whisky de centeno.
1cl de granadina
2 cl de lima
Una cereza

Si la disfrutas con el último número en mano, o con alguna novelaza de su editor, David Remnick, (una vez más, descubierta por los de siempre), mejor que mejor.

La revisión de la tradición náutica

Un símbolo de calzado marítimo, un clásico que ahora es tendencia pero que nunca ha abandonado su posición. En lo personal, no me encaja el náutico de cuero clásico, pero siempre estaré abierto a propuestas alternativas de esta calidad:

Sperry Top-Sider, aunque aún está peleando por su hueco merecido en el mercado español, tiene una posición muy asentada en los comercios de EEUU, con una tradición histórica desde los años 30. De hecho, Paul Sperry tuvo la idea de incluir la suela de goma en su zapato inspirándose en las patas de su Cocker Spaniel para conseguir un mayor agarre en la tarima de su barco, una idea revolucionaria que tuvo tuvo un origen práctico, pero que pronto se transformó (junto a los chinos grana desgastados…) en un icono de la clase pudiente. 

Este modelo me parece excepcional. Con ese toque a familia Kennedy despreocupada, esa tela gris en conjunto con la impoluta suela de goma blanca. Un básico para este verano, para que después los de siempre, intenten argumentar de que el hombre no tiene opciones contra el calor. De momento y antes de que apriete el calor de verdad en Madrid, los luciré esta semana con orgullo en Los Ángeles.

La nueva ola

Un rey, un maestro. Probablemente, el hombre mejor vestido que he conocido. Y en los dos encuentros con los que he podido coincidir, siempre una muestra de genialidad, siempre asumiendo un pequeño riesgo a favor de la elegancia extrema.

En este caso (por encima del espectacular traje a medida de alpaca o la camisa pin collard, una obsesión personal) la camisa diseñada por el mismo y cortada a contrahílo (fijáos en el sentido de sus rayas) ha terminado de conquistarme.

Que foto de calle más paradójica, con un Lefties al fondo.

La cultura del cóctel Tiki

Misteriosa, divertida y con un punto de nostalgia retro: el atractivo mundo de los locales Tiki.

El Mahiki, en el Mayfair de Londres, es una de las coctelerías Tiki más famosas del mundo. Dibuja muy bien el perfil de coctelería inspirada en la Polinesia, selvática y a su vez con un punto de local desfasado, de ley seca consumada y de abuelete rockabilly.

Los problemas de la coctelería Tiki son varios. Para empezar, que al basarse en el alcohol de batalla cubano, la mayoría de cócteles se han ido desarrollando desde materias malas y con poco refinamiento. Son, cócteles vistosos, donde prima el espectáculo (presentaciones en cocos, vasos con motivos inspirados en tótems populares, cascadas y volcanes de humo…) pero que pocas veces justifica su caro precio, por una copa de calidad cuestionable.

Con la verdad por delante, tengo que admitir que mi paso por el Mahiki ha resultado decepcionante: Demasiado mito y un precio elevado para una coctelería tan pobre. Si ni siquiera en los grandes puntos señalables del globo, la coctelería Tiki consigue deslumbrar, debo interpretar que no hay mucho donde rascar.

Son divertidos y ostentosos, pero no hace falta buscar lujo alguno en su fórmula, es una pérdida de tiempo. En Madrid, aunque la cultura de estos cócteles sea aún más primitiva que en UK o Latinoamérica, algún local curioso se puede encontrar, como el Bora Bora en Plaza de España donde admito públicamente, que rondo un par de veces al año para ver los Barça – Madrid… lo sé, una tradición de lo más extraña.

Por cierto, ya puestos a confesar: mañana nos llevamos la cuarta de Wembley, palabra culé.

El vaquero deconstruido

El roto, como arte: un bolsillo cerillero propio de una era post-nuclear.

A título personal, empiezo a cansarme de los jean como uniforme universal: demasiado casuales, demasiado impersonales, se han aplicado todas las técnicas del mundo sobre el mahón, se han retorcido costuras o dinamitado tejidos, pero creo que la dictadura del denim se empieza a agotar. El Alfa y el Omega de una generación sí, pero que en ningún momento parece concebir la jubilación. Pese a todo, me postro cuando una pieza consigue embaucarme, como este jean de la línea Maestro, la más exclusiva y cuidada de los italianos Replay: Una buena técnica de lavados, color distintivo y un punto desenfadado. Discreto y sin riesgos.

Viernes de… Alabama Fizz

La hegemonía del mojito puede cansar a los enemigos del azúcar: el Alabama Fizz tiene la frescura y las notas de pimienta de la menta, pero sin un sabor tan empalagoso y más fresco. El cóctel para los talibanes del Gin Tonic, cansados también de la sequedad de la tónica.

Al tajo:

5 cl de ginebra
10 cl de agua carbonatada
2 cl de zumo de lima
1 cl de jarabe de azucar de caña
1 ramita de menta

La ginebra, el zumo de lima y el jarabe a la coctelera. Batir enérgicamente. Mientras en el vaso, enfriar con hielo, con sus paredes azotadas previamente por la menta para que guarde el aroma. Depositar la mezcla y seguir mezclando. Rellenar después con el agua carbonatada y disfrutar.

Bevor moderno

Siempre me gustaron las protecciones en abrigos y americanas para el cuello (en su mayoría de casos, solo como elemento estético, inútiles en fondo), heredadas del bevor, la pieza en las armaduras medievales que se utilizaba para proteger el cuello de alguna asta de lanza, flechazo o mandoble envenenado.

Los británicos Burberry recuperarán este toque de distinción para sus prendas de abrigo superiores en la próxima temporada. Puede que no nos tengamos que resguardar de ningún proyectil afilado, pero cuidado, que cuando nos querramos dar cuenta, llega el invierno*…

* Lo admito, lo admito. Enganchado al Juego de tronos, de HBO…

  • Por: elsibarita
  • Posteado el: 16.05.2011
  • Comentarios: 1 Comentario
  • Categorias: Moda

Un pitu de caleya

O la reinterpretación de un clásico asturiano, en el nuevo restaurante de Alejandro G. Urrutia en Gijón.